
Un robot de limpieza autónomo rinde cuando el espacio y la operativa acompañan. Antes de decidir, conviene responder a estas cinco preguntas.
1. ¿Cuántos metros hay que limpiar y en cuánto tiempo?
El rendimiento se mide en metros cuadrados por hora en condiciones reales, con giros, obstáculos y paradas de carga incluidos.
2. ¿Cómo es el suelo?
No es lo mismo un pavimento continuo que uno con juntas, rejillas o desniveles. El tipo de suelo marca el sistema de fregado y el consumo de agua.
3. ¿Dónde se llena y se vacía?
Hace falta un punto de agua y un desagüe accesibles, cerca de la zona de trabajo y del punto de carga.
4. ¿Quién lo pone en marcha cada día?
Conviene asignar responsable y una rutina corta de arranque y revisión. La mayoría de incidencias se evitan con dos minutos de comprobación.
5. ¿Qué pasa si se para?
Pregunta por el tiempo de respuesta del soporte, el stock de recambios y qué cubre exactamente el mantenimiento.